Librándome de la culpa y condena por decir algo que todos ya sabemos, dejaré que lo diga Miguelito (de Mafalda): "Trabajar para ganarse la vida está bien, pero ¿por qué esa vida que uno se gana trabajando tiene que desperdiciarla trabajando para ganarse la vida?"

Hoy, 1 de mayo, algunos agradecen la suerte de tener trabajo, otros lamentan el hecho de no, y muchos aprovechan para hablar de la situación laboral.
Sobre lo primero: podríamos, también, entristecernos de que sea una “suerte”.
Sobre lo segundo: claro que no sólo hoy.

Sobre lo tercero:
Si han tenido la oportunidad de leer la Constitución Nacional, ya tendrán una aproximación a lo que es leer La República de Platón o Utopía de Tomás Moro. Es un mundo perfecto, donde si se dieran semejantes condiciones, las posibilidades de problemas se reducen casi al mínimo; y si éstos se presentasen habría una solución a mano.

Me recuerdo con jumper azul, Constitución en mano, leyendo algunos artículos indicados al respecto de los trabajadores. Sé los derechos de los que gozan todos los habitantes de la Nación y de la protección de las leyes al trabajo en sus diversas formas (artículos 14 y 14 bis), gracias al hincapié que se hace en ellos. Y no sólo en las escuelas...
Pero es en el artículo 16 donde está la clave y la solución para el cumplimiento de casi el resto de los artículos.
Art. 16.- “...Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad ...” *
Si todos los que ocupan un cargo estuvieran capacitados para ello, podría exigírseles y promover en ellos que lo hagan de la mejor manera.
Es fácil, para encontrar a quienes no lo respetan, caer en el ejemplo de esa extraña generalización de “los políticos” o en esa extraña abstracción de “el gobierno”- no por fácil, falsa -; pero ampliemos, seamos justos y hablemos de
los trabajadores.
En las escuelas, profesores incapacitados y desactualizados; en las oficinas públicas, empleados inoperantes e ignorantes de sus funciones; en las casas, plomeros y electricistas sinvergüenzas; en las calles, taxistas y colectiveros imprudentes; en los medios, periodistas tendenciosos...
Incluso si quienes tienen que defenderlos respetaran este artículo, al hacer bien su trabajo, defenderían y harían cumplir los derechos de los trabajadores.
Pero además, el cumplimiento de este artículo significa respeto por quien demande un puesto de trabajo, justicia ante la igualdad de condiciones, agilidad en el ejercicio del oficio, autoestima ante la posibilidad de responder satisfactoriamente a las demandas laborales, bienestar general por cómo, en una sociedad, se van concatenando cada uno de los estamentos, momentos e instituciones, incluso en la vida diaria.

Señoras y señores, sólo idoneidad.

* Artículo completo: Art. 16.- La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento: no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas.

 

0 Response to “¿El 14 bis?, mirá más abajo.”

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