¿Profesor en Filosofía?

Author: Joselo Jacquier

Simplemente voy a transcribir un aporte que hice en el sitio Educ.ar en donde se debatía sobre ¿qué es ser profesor en Filosofía?
"¿Ser profesor de Filosofía?
Bueno, yo lo soy. Nuevito -sin estrenar-. Me recibí hace 2 semanas (el 7 de Marzo) y estoy acá, haciendo mi curriculum y veamos qué pasa.

Antes de la pregunta por ser profesor de Filosofía, me parece importante hacer hincapié en el hecho de ser profesor. Ser docente...
A veces pienso que un docente es alguien que tiene mucha fe. Estar dispuesto a trabajar -y no me refiero al trabajo desde una perspectiva totalmente económica- con personas, con chicos, con alumnos -noten que digo alumnos por ultimo, porque antes que alumnos son personas, y muy importante, son chicos-.
Alguien por ahí en la historia pensó -y hasta lo dijo y muchos lo siguieron- que los "niños son como adultos en miniatura", pobres los chicos que fueron educados desde ese paradigma.
Como les decía antes ser docente es, sobre todo, una cuestión de fe. Es pararse como la rompiente contra viento y marea y estar dispuesto a dar y a exigir -¿por qué no?- lo mejor de todas las personas que interactúan en ese taller al que llamamos aula.
Ser docente quiere decir enseñanza, pero también aprendizaje. Ser docente quiere decir estar dispuesto a contribuir -al menos en una pequeña parte- en la construcción de una sociedad mejor. Porque, tal vez, algunas de las falencias que hoy por hoy tienen nuestras instituciones se debieron a docentes, padres, amigos, gente mayor en general, que no hizo bien su parte -obvio que hay un resto de libertad en la decisión de las personas-.
Ahora bien...ser profesor de Filosofía. Es, al menos para mí: un privilegio, un desafío, una apuesta y un martirio.
Privilegio: porque nos permite recorrer un campo amplísimo -quizá de los más amplios- de todo el campo del saber humano. Aunque haya una voz que nos diga: "el que mucho abarca poco aprieta". Le digo a esa voz, que se aprieta poco con las manos, pero con la mente se puede llegar muy muy muy lejos. Es el privilegio del trabajo puramente intelectual, que según las características que le dio Aristóteles: no cansa, se lo puede hacer cuando uno quiere, es el más profundo -porque busca el por qué de las cosas- "es el conocimiento universal", "el de las esencias".
Desafío: de poder motivar la pregunta filosófica inicial. Si esta pregunta está bien hecha, puede resultar que se despierte en los alumnos por sí solos de desear conocer más y más.
Apuesta: porque se es docente -y sobre la apuesta docente ya hablé más arriba-.
Martirio: porque puede ocurrir que temamos no alcanzar a presentar toda la Filosofía tal como se la merece, o que no seamos tan capaces de hacer a nuestros alumnos esa "invitación a pensar" de la que hablaba Varylko o no podamos despertar en ellos "esa disposición natural de la razón humana" como decía Kant.

En fin, ser docente de Filosofía, para quien conoce la Filosofía es la mejor elección: tanto por el área del conocimiento que tratamos como por la misión que se tiene en esta fantástica y humilde tarea que es la docencia.
Otra cosa que considero un desafío para el docente de Filosofía, o al menos esto es para mi un objetivo: NO SER ALGUIEN QUE SABE MUCHO SOBRE FILOSOFÍA –SOBRE LO QUE OTROS PENSARON-, SINO ACERCARSE CADA DÍA MÁS AL PENSAMIENTO FILOSÓFICO E INTENTAR, EN LA MEDIDA DE LO POSIBLE HACER NUESTRO APORTE A LA FILOSOFIA. ASÍ, NO SEREMOS SOLAMENTE CONOCEDORES DE LA FILOSOFÍA, SINO AMANTES DE LA SABIDURÍA.

Los invito a que pasen por el blog que tenemos con mi novia –también profesora de Filosofía-, la idea como siempre dice es “acercar la Filosofía a la gente en lo posible con un toque de humor”.

 

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