Nunca vi a alguien hacer la aclaración, asi que aprovecho yo para aclararlo: al menos en mi casa cuando me refiero a "reflexión fundamental" hago alusión a que busco el fundamento de algo.
Hecha mi aclaración, puedo comenzar a reflexionar tranquilo; sí, es que quiero evitar la confusión del término "fundamental" y que se entienda como "la más importante".
Evidentemen la vejez es un momento de la vida al que no podemos eludir, una vez que nacemos, llegaremos a viejos. No existe el "tarde o temprano vas a llegar", simplemente llegás.
Poder decir cuándo se empieza a ser viejo es un poco complicado.
Aparentemente se es viejo cuando uno ya no depende de sí mismo, pero un recién nacido no depende de sí mismo -es más hasta entrada la adultez una persona depende de otro-; entonces la dependencia no es condición suficiente para la vejez.
También pareciera ser que se es viejo cuando uno no controla más su propio cuerpo, tal es así que el camino al baño se vuelve infinito y los pasillos se tornan los lugares habituales donde los esfínteres hacen sus fiestas repulsivas. Pero para un bebé tampoco importa el lugar, las ganas vienen y la respuesta está.
A mí nunca me gustaron frases como las siguientes: "viejos son los trapos", "es joven de alma", "se mantiene muy bien".
Frases como la expuesta son ilusiones que atentan contra el tranquilo devenir de la vida, contra la mismísima dinámica del ser humano.
Viejos son los trapos, y los viejos también.
Además, siguiendo los prejuicios, ser un "viejo joven" encarna una contradicción. Si pensamos en el imaginario colectivo las características de un joven son todas las antítesis de aquellas que corresponden a un viejo.
Según ese imaginario el joven es: irresponsable, apresurado, desmesurado, imprudente, "perdido", incomprensible, etc. etc.
Si la juventud es un paso necesario -y las citadas son características de la juventud- no veo por qué un anciano quisiera volver a ser joven.
Pero resulta que cuando el hombre llega al final de su vida aquello que siempre evitó se torna su principal meta. Cuando adolescente, evitó ser niño; cuando llegó a ser joven quiso distinguirse del adolescente; así, llegó a la adultez y buscó por todos lados lo que lo convirtió en un ser maduro; pero cuando llegó a la vejez quiso volver a ser joven.
Viejos son los trapos, y los viejos.
Pretender una "juventud" en la vejez es lo mismo que pretender ser el muerto más vivo de todos.
Todo lo dicho nos permite reconocer que no se puede ser un "anciano-joven"; pero aún queda abierta la pregunta: ¿cuándo se empieza a ser viejo?.
Y considero que la única respuesta que nos queda como alternativa es la siguiente: se empieza a ser viejo cuando las fuerzas se van apagando -no por enfermedad, accidente o defecto- porque ese es el destino propio del crecimiento.

 

1 Response to “"Viejos son los trapos (reflexión fundamental sobre la vejez)"”

  1. Anónimo

    TODOS NOS QUEDAMOS VIEJOS SI NO MORIMOS EN EL INTENTO. LO IMPORTANTE ES COMO LLEGAS. HAY ALGUNOS Q SON VIEJOS Y OTROS JOVENES Q SON MAS VIEJOS! JEJEJEJE!! DE TODOS MODOS ESTA BUENO, PERO NO LO COMPARTO AL 100%.


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