Bajo esta idea, muy difundida a partir del S. XIX, quiero explicar cuál es mi postura sobre qué entiendo yo por "vida".
Antes quiero dar las gracias a Florencia, ya que la idea de plantear la posibilidad de un vitalismo cristiano surgió en una charla que mantuvimos, que bien se puede resumir a la pregunta que ella me hizo:
"Aclaremos esto ahora: ¿cuando te mueras, qué querés que se haga?".
Florencia, este post pretende responder a tu pregunta.
En primer lugar, afirmo que ante todo, siempre importa la vida humana.
Entiendo por vida humana a aquella existencia que subsiste por sí misma o por la ayuda de otra existencia. Así llamo vida a una existencia en estado embrionario, como en la niñez, la adultez o vejéz.
La vida comienza en el mismo instante de la concepción. Porque dicho embrión es un ser que aun no desarrolló las potencialidades.
Entiendo que "vida" es aquella fuerza primordial y necesaria, la cual mantiene al cuerpo en movimiento contínuo, sin reposo. La "muerte" es la ausencia de aquel impulso movilizador. Por eso la muerte es la detención permanente de cualquier función orgánica.
Tienen vida los vegetales, los animales y el hombre. Ya que todos ellos tienen movimiento -aunque sea el crecimiento-.
La importancia de la vida se destaca a simple vista:
Obeservamos a alguien caminar y pensamos: "es una persona".
En cambio, si vemos un cadaver, no hablamos de una persona, sino de un muerto.
Ahora, sobre la pregunta de Florencia, sin dudar respondo que:
Cuando de mi cuerpo se haya extinguido todo impulso de vida, ya no va a quedar nada más que carne y hueso, que con el tiempo van a desaparecer. Por eso, tomo por lo mismo que me entierren, me cremen o hagan lo que fuera con mi cuerpo. Ya que yo no seré más ese cuerpo.
¿Y qué pasa con ese impulso vital?.
Retorna al Dador de Vida.
La materia es inerte, carece de vida. Nostros vemos una piedra y esta está estática, carece de un impulso que la dinamice. Sin embargo otros organizmos están movilizados. Es el Dador de Vida quien les da el primer impulso vital, que es como un Aliento que perdura en el cuerpo durante un tiempo. Cuando se acaba el tiempo, ese Aliento Vital retorna al Dador de Vida.
¿Quién es el Dador de Vida?. Es Dios. Dios es quien da la vida. Pretender una vida sin el Dador de Vida es imaginar un sonido sin que alguien -o algo- lo emita.
La vida no es un "prestamo" que hace Dios a los seres, sino que ésta es propiedad absoluta de los seres que disponen de ella de la forma en que mejor les parece. Pero una vez acabado dicho impulso, éste retorna a a Dios.

 

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