En su rostro, hasta la tristeza se veía alegre...
Para los antiguos griegos -me refiero a la época de Sócrates, Aristóteles y demás- hablar de lo político tenía un significado diferente, una carga semántica, bien distinta a la que le damos hoy día.
Nosotros comprendemos lo político como lo propio de quien hace política -y eso está muy bien-, el error es que restringimos el "hacer política" a quien de una forma u otra intenta ejercer un cargo público.
De por sí, política y lo público, están entrelazados de tal manera que la existencia de ambos términos se constituye más bien en una coexistencia.
Ahora, en orden temporal -y solamente temporal- primero existe lo público y luego la política.
Lo público es la manifestación de aquello que no es "mío" ni "tuyo" sino "nuestro". Públicas son las cosas, nunca las personas -salvo raras excepciones-. Por ejemplo, para una familia, puede llegar a ser público el auto, la mesa... porque todos pueden gozar de él y administrarlo -en la medida que sea posible- como mejor lo considere. Ahora bien, no podemos decir que los hijos de una pareja son "públicos", puesto que no pertenecen ni a los progenitores, ni a nadie más que a los hijos mismos.
Ahora bien en una sociedad más amplia que la familiar lo público se hace más patente: tenemos paseos públicos, plazas públicas, juegos públicos, hay fiestas abiertas al público.
Les decía que "lo público" y "la política" se relacionan de forma implicante, porque la política es la forma en que administramos -y aún más, la forma en que vivimos- lo público. Creo que es de esta manera como entendían los griegos la "política". Si "público" y "política" van de la mano, todos estamos involucrados en este feedback (es así, si uno quiere dar relevancia a un texto tiene dos opciones: o mete una palabra en inglés o una en latín) y de esta manera "lo político" deja de ser tarea de unos pocos -incluso, cometemos el error de pensar que ser político es una profesión- y el juego se abre a todos, porque: ¿quien querría relegar todo derecho sobre lo que es propio?. Si lo público no es "mío" ni "tuyo", tampoco tiene por qué ser "de él" -sino que es de todos-.
De a ratos es sorprendente las personas pareciéramos que acertamos en algunas decisiones. Sí, me estoy refiriendo a aquello por lo cual esto post tiene tal título... les quiero hablar "De las cosas que aprendemos en el Jardín de Infantes".
Es durante esta etapa de nuestra enseñanza donde aprendemos las cuestiones más importantes de la vida política:
  1. No llevar a casa el juguete que no es mío.
  2. Compartir las cosas con los demás.
  3. Nos enseñan que el huevo podrido es un juego (y no alguien a quien discriminar, o eliminar del sistema).
  4. Aprendemos a cuidar de nuestra ropa, a ser corteses, a no decir malas palabras.
  5. Nos enseñan que mentir está mal.
  6. Nos hacen entender que "el que roba es muy muy muy malo".
  7. Aunque no nos guste, si terminó el tiempo de jugar lo dejamos de hacer.
  8. Prestamos, regalamos, ayudamos, escuchamos, reímos, compartimos y todo eso sin esperar nada a cambio.
  9. No sentimos la necesidad de hacernos más amigos del que tiene más plata.
  10. Jugamos a lo que todos quieren, y si no nos gusta no cambian de juego para hacernos caso.
  11. Tenemos un horario que cumplir. No podemos escaparnos de la sala para hacer otras cosas.
  12. Nuestra prioridad es divertimos, y cuantos más jueguen es mejor.
  13. Aprendemos que después de usar cualquier cosa hay que dejarla en su lugar, limpia, sin que esté rota, así otro compañerito también la puede usar.
  14. Admiramos al que el año pasado estuvo ocupando el salón que hoy me toca -por el simple hecho de ser más grande-.
  15. Nuestra mayor ambición es tomar mucha chocolatada.
  16. Si lastimamos a alguien no fue porque queríamos hacerle realmente un daño, sino por desconocimiento del peligro.
  17. No sabemos qué es una guerra, es más: pensamos que es como un juego que se termina cuando alguien dice: "pido gancho, el que me toca es un chancho".
  18. Aprendemos que los nenes hacen cosas de nenes y las nenas cosas de nenas. También pensamos que "Los nenes con los nenes y las nenas con las nenas" es una canción y nada más.
  19. Cuando nos preguntan por la novia nos ponemos colorados -los que dan un nombre lo hacen sin saber lo que hacen-.
  20. Nos gusta trabajar en equipo y todos se preocupan por hacer su parte. No es "más vivo" el que no ayuda a que germine el poroto.
  21. Estamos seguros ante la presencia de un policía -es más, todos queremos ser policías para cuidar a la gente-.
  22. No sabemos qué es un intendente, un gobernador, un diputado o presidente, pero por algún extraño motivo pensamos que es alguien que nos ayuda.

(Tengo que reconocer que cuando pensé el post no me había imaginado enumerar tantas enseñanzas.)

El Jardín de Infantes es, a escala, una experiencia donde "lo público" y "lo político" se entrelazan de manera armónica.

Si nos preguntamos ¿qué está fallando en la política argentina? Una buena forma de pensar la respuesta es viendo qué fue lo que aprendimos y qué hicimos con eso aprendido.

Muchas veces las soluciones se encuentran en el pasado, pero no en el "gran pasado" de la historia de una Nación, sino, en le pasado de nuestra historia personal.

Y si hasta acá te gustó la idea del post, mirá como siempre se puede arruinar: "DIME LO QUE SABES Y TE DIRÉ QUIEN ERES"...

Listo, no puedo seguir después de tal fantochada.

 

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